martes, 26 de noviembre de 2013

EL GALLINERO


A todos nos encantan unos buenos huevos fritos, con su puntillita, su delicioso sabor y esa preciosa yema de color naranja, casi roja.



Por desgracia no todos los huevos que se venden reunen esas características. En demasiadas ocasiones son absolutamente insípidos y de muy mala calidad. Las razones son bien conocidas, empezando por la patética vida a la que son sometidas las pobres gallinas ponedoras y a la baja calidad del pienso que reciben como alimento. Como no quiero formar parte de ese triste negocio, ni pagar un céntimo por unos huevo basura, he decidido ponerme manos a la obra, construir un gallinero y criar mis propias gallinas para que produzcan huevos de calidad.


Lo primero es buscar el sitio apropiado y creo que he encontrado el lugar perfecto.  Es una zona del huerto bastante soleada y bien protegida del viento.
Después de quitar una buena capa de tierra fértil que me vendrá bien en el huerto y alisar el terreno, voy a preparar un techado para que en verano el gallinero este fresquito y para que la lluvia, el hielo y las inclemencias no molesten a mis preciosas gallinitas el resto del año. Además no hay nada peor que un gallinero empapado tras un chaparrón.

Una cosa muy importante es la seguridad para nuestras ponedoras y se debe cavar una zanja profunda alrededor del perímetro del gallinero y rellenarla con piedras, cemento, hormigón, etc.....para que ningún zorrillo o comadreja pueda cavar un túnel, entrar en el gallinero y comerse las gallinas.
Y os aseguro que lo hacen.

Yo he cavado una zanja, he echado una base de cemento y sobre ella unos rasillones que tenía por ahí.


Lo siguiente es conseguir los materiales para el tejado y para el gallinero. Vamos a intentar que casi todos los materiales sean reciclados.






Para las vigas he conseguido unos premarcos que ha quitado un amigo en su casa.
Lo primero será lijar y cortar a la medida necesaria.









 

              







          El cambio será espectacular y muy gratificante!!













Después de mucho trabajo y de barnizar todos los tablones y listones llega el momento de montar la cubierta del gallinero.


Lo mejor de todo es que estoy aprovechando un montón de cosas que tenía por todas partes y eso me encanta.


Ya parece otra cosa!!







He tenido que comprar unos listones y unos tableros de aglomerado hidrófugo y para el aislamiento le he puesto una primera capa de tela asfáltica. Después le pondré otra tela con forma de tejas que me ha regalado otro amigo y que le sobraban de una obra. Va a quedar de cine!!





Lo siguiente es construir el lugar donde dormirán las gallinas y donde instalaremos los ponederos.



Para eso conseguido un montón de palés y los he desmontado y quitado todos los clavos que tenían. He seleccionado los mejores tablones y los he lijado. He reciclado los clavos y los he utilizado para montar la caseta.

Me ha costado dar con el modelo final, pues me he tenido que adaptar al techado del gallinero que tenía unas medidas concretas.

Pero al final creo que he acertado por completo.






Ahora vamos con el soporte del dormitorio porque no quiero que esté pegado al suelo. Quiero evitar humedades y además las gallinas estarán más protegidas de parasitos y culebras.


Una vez instalado el soporte con bastante dificultad, llega la hora de la verdad y ver si todo encaja en su sito.






Y aquí tenemos montado nuestro gallinero para  6-8 gallinas y la verdad es que no puedo estar más contento.

He cerrado todos los huecos del recinto con malla gallinera y he fabricado una puerta de entrada con listones.

La casita tiene una enorme puerta para acceder al interior y poder limpiar y hacer modificaciones y le he instalado una ventana para que en verano corra bien el aire. 


Le he dado una capa de pintura selladora y una segunda capa de pintura para exterior.  En el interior hay luz y hasta un pequeño ventilador.   




Los ponederos están en el interior y los he fabricado yo con madera en su totalidad. Tiene caída hacia al exterior para poder recoger los huevos sin molestar a las gallinas.


Me han quedado de película y funcionan!!












Posteriormente he ampliado el gallinero con un pequeño corral, aunque la verdad es que les duró un par de semanas porque enseguida vieron que podían salirse volando y ahora se pasan todo el día sueltas por el huerto y por donde quieren.

Parece mentira lo bien que se puede aprovechar un pequeño rincón del jardín y lo integrado que se queda todo.
 






La verdad es que sudé la gota gorda quitando los dichosos clavitos de los pales, pero cuando se hacen las cosas con ilusión y con esfuerzo, podemos conseguir aquello que tanto deseamos.



Os animo a tener vuestras propias gallinas o al menos a consumir huevos de granjas ecológicas!!




Fotos "Cholo Moratalla"

 
 
 
 
 
 

























 

 





lunes, 7 de octubre de 2013

EL SAPO Y EL TRITON


Se encontraron el sapo y el tritón una mañana junto a la charca. La mujer del tritón conocía a la mujer del sapo y sabía que sus maridos harían buenas migas y así de paso sus pequeños podrían jugar juntos en el prado.



                                                                naturalezadearagon.com

Pero el tritón estaba tan ensimismado en su mundo acuático que miraba con recelo al enorme sapo, cuyo idioma, gustos y costumbres eran distintas a las suyas.


Sin embargo el sapo miraba al tritón con buenos ojos, había visto algo en él que no había encontrado en otros vecinos del lugar.

El tremendo sapo había llegado de tierras lejanas y aunque no se le entendía muy bien, estaba aprendiendo rápidamente la lengua del tritón.

Continuamente intentaba el sapo acercarse al tritón y siempre se encontraba con un muro invisible que le impedía acercarse demasiado.

Así pasaron varias primaveras, pero el obstinado sapo no se rendía.
 
 
Una noche las dos familias estaban reunidas y el sapo cantó una canción de su tierra. El tritón se quedó fascinado con la voz del sapo. Jamás creyó que le gustaría una canción de alguien tan diferente.

La familia del sapo invitó a la del tritón a comer y al llegar el tritón pensó que jamás le gustaría la comida del sapo.
 
 
 
                                                              pintura-x-arte.blogspot.com
 
Pero al probarla sintió que un mundo de sabores inundaba su boca y durante años compartieron hermosas canciones y suculentas comidas.
Por primera vez sintió el sapo que había roto el muro del tritón.

El sapo conocía bien el país del tritón y por eso deseaba mostrarle a su nuevo amigo el lugar donde nació.

Juntas las dos familias viajaron al lejano hogar del sapo donde conocieron lugares mágicos y comieron deliciosos manjares.

El sapo estaba feliz, pues su amigo el tritón disfrutaba como un renacuajo en su bello país.

Varios fueron los viajes que hicieron juntos al país del sapo. Unas veces con toda la familia y otras con los amigos de la infancia del sapo que recibieron al tritón con los brazos abiertos y lo trataron como a uno más de la pandilla.
Pero el tritón tenía muchos amigos y le gustaba rodearse de ellos para bailar, reír y cantar absurdas canciones que a veces aburrían al sapo. Cuando el sapo intentaba cantar alguna de las suyas los amigos del tritón le mandaban callar sin que el tritón dijera nada.  

Cuando por fin todos se marchaban de la casa del tritón, el sapo se quedaba solo tarareando sus canciones hasta que el tritón terminaba de recoger los restos de la fiesta.
Pero para sorpresa del sapo, al terminar una de aquellas celebraciones el tritón se sentó a su lado y aunque no entendía ni una palabra del idioma del sapo, atentamente le escuchó cantar. Juntos bebieron y compartieron muchas veces canciones hasta el amanecer.

Un día el tritón llamó a todos lo amigos que tenía para celebrar una gran fiesta y el sapo acudió feliz pensando que por fin podría cantar  sus canciones en casa de su mejor amigo, el tritón. Pero el necio tritón despreció aquellas bellas canciones, sus preciosas costumbres y su incondicional amistad, a cambio de canciones vacías y falsas risas.

El sapo se fue para siempre de la casa del tritón con el corazón herido y el alma destrozada. Había soñado con un mundo que ahora se venía abajo.
 
 
 
                                                                                       minilua.com
 
Al acabar la fiesta todos se marcharon y una vez más se quedó solo el tritón limpiando la suciedad.

Pero al volver la cabeza el tritón, no encontró como de costumbre al sapo cantando sus bellas canciones y por primera vez sintió la soledad.

El desolado tritón se sentó en el sitio preferido del sapo y empezó a cantar sus canciones. Al fin había entendido su significado y lagrimas brotaron de sus ojos. Su mejor amigo le entregó el alma y la dejo escapar entre sus manos.

El corazón del tritón quedó desecho y roto, pues sabía que sería imposible recomponer los cristales rotos de la maravillosa cúpula de cristal que juntos habían construido.

Era su mundo, un enorme paraguas donde refugiarse en invierno, donde plantar semillas en primavera y buscar, entre jaras, frutos silvestres  en otoño.

Ahora, solo queda un dulce recuerdo de aquellos momentos, el sonido lejano de sus copas al chocar y las risas, sobre todo las risas de dos niños que descubrieron mundos tan distintos pero tan cercanos.

FIN

domingo, 19 de mayo de 2013

LA AVISPA DE DOÑA CLARITA



Llegó buscando algo con lo que alimentar a sus larvas y me contó que su madre fue testigo y víctima de la crueldad y la sin razón humana.


 



Su nombre era Llama y nació en lo profundo de una grieta, en el tejado de la casa de Doña Clarita. Generación tras generación habían compartido hogar y salvo algún pequeño accidente siempre se respetaron mutuamente.



                                                          medioambiente.org

Los antepasados de Llama, conocieron a los padres de Doña Clarita y siempre estuvieron muy agradecidos con la familia por construir aquel precioso caserío, lleno de rincones secretos donde lo suyos encontraron cobijo y pudieron salir adelante durante décadas.

Pero algo estaba cambiando y ya no se oían las risas, ni las voces de los hijos y nietos de Doña Clarita. En su lugar se oían llantos y lamentos de la mujer, que a Llama le dolían como propios.



 
"Inmaculada de la avispa" (David Torrent - Galería Tuset)
 
No solía entrar en la casa por miedo a quedar atrapada entre las cortinas y para no asustar a los nietos de Doña Clarita, pero últimamente se posaba en la ventana de la cocina que en verano siempre estaba abierta y observaba a Doña Clarita que no paraba de hablar por un extraño aparato que sostenía con una mano, mientras con la otra se secaba las lágrimas que corrían por su cara.

Llama ya no tenía duda de que algo no iba bien y sabía que si las cosas se ponían mal para Doña Clarita, también se pondrían mal para ella y para sus descendientes. Siempre había sido así y recordaba las historias de los más viejos cuando contaban lo mal que lo pasaron aquella época donde los pájaros de hierro lanzaban piedras de fuego sobre las casas de los humanos.

Las despensas se quedaron vacías y los ríos se tiñeron de rojo. El padre de Doña Clarita nunca regresó del bosque y las cunetas y los muros se llenaron de cuerpos llenos de plomo. Su familia tuvo que trabajar muy duro limpiando los huesos de carne, para que las plagas y el olor a muerte no llegaran a la casa de Doña Clarita.


Llama siempre fue muy valiente y defendía con fiereza la casa de Doña Clarita.

La tenía tomada con el humano que llenaba de cosas raras el buzón de la entrada y hacía que la pobre Doña Clarita tuviera que salir a vaciarlo, para después pasarse la tarde llorando al ver las manchas que ensuciaban aquellas hojas blancas.          
                        
                                            Hada Gótica de la flor de Fae de la avispa Impresiones (Mykajelina)

 

Además unos primos suyos querían instalarse allí dentro y así era casi imposible. Así que cada vez que le veía acercarse a lomos del caballo de acero que escupía humo y gritaba como una chicharra, llamaba a sus hermanas para darle un buen escarmiento. Pero el malvado llevaba siempre puesta una armadura en la cabeza y nunca se quitaba la mascara invisible por la que podía ver y que al estar más dura que las cascaras de huevo de codorniz, no dejaba pasar sus aguijones.


Una mañana, mientras Llama se afanaba en construir con barro una nueva celdilla para que naciera en ella una de sus hijas, escuchó un grito y los llantos de Doña Clarita.



                                     San Pedro Mezquital (Rodolfo Pérez)

Rauda voló hacía la ventana de la cocina, pero estaba cerrada por un muro invisible que no la dejaba entrar.
Dio la vuelta a la casa y a la puerta principal llegaron unos monstruos oscuros que tenían luciérnagas de colores en el lomo y hacían un ruido parecido al del carro de los enfermos. De sus tripas salieron humanos enfurecidos cubiertos de hierro. 

Pero estos humanos no ayudaban a los ancianos, si no que les pegaban con palos y les arrastraban por el suelo. Pudo ver como los vecinos de Doña Clarita no les dejaban entrar en la casa y hasta el malvado que llenaba el buzón se puso delante de Doña Clarita para que no la sacaran de su casa, recibiendo por ello patadas y golpes.




Llama montó en cólera y junto a sus hermanas saltó sobre los demonios grises, mordiéndoles y picándoles.



Juntos, hombres, mujeress y bestias lucharon con todas sus fuerzas contra los tiranos hasta la extenuación. Rodeados por una masa de justicia y dignidad, los grises huyeron con sus monstruos luminosos sin conseguir el cruel propósito de arrebatarle la casa a Doña Clarita.


 
                                            tupintasyopinto.blogspot.com

Cuando llegó la calma todos se marcharon del lugar, pero en el suelo de la entrada quedó tirado el cuerpo de Llama, que murió defendiendo el hogar y la dignidad de la anciana. Cuando Doña Clarita salió a barrer la entrada y por alguna razón que sus hermanas nunca entendieron, se arrodilló, tomó entre sus arrugadas manos el cuerpo sin vida de Llama y llorando lo observó durante unos minutos. Tal vez reconoció sus bellos colores, esos que le dieron nombre o tal vez recordó las veces que ayudó a Llama a salir de la alcoba tras quedarse atrapada entre las cortinas.

Tal vez el ser humano se encuentra consigo mismo en momentos tan duros como ese y comprende que cada ser vivo tiene un sitio en este mundo.


Doña Clarita llevó a Llama al patio de atrás, la envolvió en un pétalo de Rosa y la enterró en la maceta en la que tantas veces la vió posarse para hacer barro y construir el milagro de la vida.

      

                                                                   
                                                                                                                                "La niña y la avispa" (Rosa Mª Estévez)



Esta mañana vino a mi casa una de las hijas de Llama y me lo contó todo, mientras comía de mi mano.

 

Fotos "Cholo Moratalla"

LOS INSECTOS EN EL HUERTO


Sin duda son los insectos, los que mejor pueden hablar del estado de salud de nuestros huertos y es que un huerto sin insectos es como un bosque sin aves o un mar sin peces


Muchas personas creen que tener un huerto consiste únicamente en plantar una docena de tomateras, regar una vez a la semana y freir la tierra y las plantas con pesticidas para que no aparezcan "bichitos"



Casi todos esos huertos terminan siendo un fracaso total y curiosamente las pobres plantas acaban infestadas de parásitos. Por no hablar del destrozo que se produce en el terreno, que se vuelve un nido de enfermedades.
Lo que empieza siendo un intento de acercarse a la vida natural, acaba siendo un exterminio de todo ser vivo que tiene la mala fortuna de acercarse al huerto.
 

Sinceramente, para eso es mejor comprar los tomates en el mercado y de paso ayudar a comerciantes y agricultores y si es posible a la agricultura ecológica.

No, yo os aconsejo crear un pequeño ecosistema donde en muy poco tiempo se establecerá un equilibrio natural que nos recompensará a todos con creces.


 

Y en la búsqueda de ese equilibrio los insectos son imprescindibles. Pensemos que su labor es tan importante como tener un buen sistema de riego, un buen drenaje o una tierra fértil.



 


Para ello la información es fundamental, porque a nadie se le ocurría quemar un billete de 50 euros o cortarle las manos al cirujano que le está salvando la vida a un paciente y sin embargo hay gente que ve una abeja y va corriendo a por la zapatilla para matarla.

Pues para nuestro huerto una abeja tiene un valor incalculable. Y lo mismo ocurre con los demás habitantes del huerto, incluso con los visitantes y turistas de temporada que aparentemente ocasionan daños en las plantas.



Un ejemplo; los pulgones atraen a insectos coleópteros, como la mariquita que en estado adulto llega a comerse más de 1000 pulgones durante el verano. La mariquita pondrá sus huevos en alguna planta cercana al huerto y todos los años tendremos unas cuantas pululando siempre por la zona y nunca volveremos a tener grandes problemas con los pulgones. Los pájaros insectívoros también ayudarán a las mariquitas en su incesante labor.





 Nunca debe cundir el pánico y la observación nos debe llevarnos a la reflexión y a tomar las decisiones correctas.





Por esa razón, yo suelo crear pequeños Oasis dentro del huerto, que sirven de refugio a todos estos pequeños habitantes. Una simple planta de Acelga, rodeada de perejil, será durante años un paraíso para las larvas de decenas de criaturas.



Una ejemplar de Brócoli que crece libremente junto a la alcaravea acaba siendo para los jóvenes caracoles como una gigantesca secoya, donde encuentran refugio y nutritivo alimento.


Una mata de repollo que no arrancaremos después de cortar su hermoso fruto, servirá de cuna para la puesta de huevos de la mariposa de la col. De ellos, muy pocos llegarán a ser adultos, pero seguro que alguno volverá revoloteando a nuestro huerto a lo largo del verano, tras la metamorfosis.


 
Lo curioso es que a pesar de todo eso, estas plantas acaban haciéndose enormes y no suelen enfermar. Además adquieren para nosotros hasta su propia personalidad y da pena arrancarlas, pues ya forman parte de nuestro Jardín del Edén.


Yo desde luego no he podido y alguna de ellas, como un precioso brócoli, tiene ya cuatro años y está impresionante. Entre las hojas siempre se pueden encontrar  maravillosas criaturas.


 
Los insectos parece que lo saben y dejan a las nuevas plantas en paz, concentrándose en estas viejas glorias que crecen prácticamente de forma natural. Os aseguro que es toda una experiencia ver como crecen sin parar durante años, cambiando de formas sin parar.
 

Obviamente esto no se puede hacer con plantas de temporada ya que no resisten el invierno. Algunas aromáticas también sirven de dormitorios improvisados y algunos habitantes del huerto las utilizan como refugios de invierno.



Estos Oasis permiten además que la vida bajo tierra no sufra las alteraciones propias de roturar y dejar desnuda la tierra.
 
La vida en la superficie produce enormes beneficios en el subsuelo, como la fijación del nitrógeno o el desarrollo continuado de anélidos oligoquetos, como las lombrices de tierra que después se dispersan por todo el huerto.


Al igual que las abejas y los abejorros, las lombrices de tierra deberían se declaradas patrimonio de la humanidad y matar una lombriz tendría que estar considerado una falta muy grave.
Las lombrices excavan galerías mientras se alimentan de partículas y restos orgánicos removiendo y aireando el terreno, haciendo ascender fósforo y potasio del subsuelo.

Los caracoles ponen sus huevos, en esos jardines del Edén sin peligro de ser desenterrados al cavar la tierra.


Creo que ya os hablé de los beneficios que produce una población controlada de caracoles. Aportan sales minerales al dejar su rastro de baba y sus desechos son un excelente abono natural.



A cambio nosotros dejamos que se coman unas cuantas hojas por aquí y por allá. Mirlos, Rabilargos, Urracas, Comadrejas, Erizos y Topillos, se encargarán de mantener a ralla su población.


 Y si os gustan mucho, siempre podéis hacer una recolecta y añadírselos a la auténtica paella Valencia. Yo aún no he podido porque al final me dan pena y me encanta encontrarme viejos ejemplares como este, con su concha curtida en mil batallas.

Fotos "Cholo Moratalla"

viernes, 8 de febrero de 2013

EL BOSQUE

En invierno, el huerto tiene poca actividad y es el momento perfecto para recorrer el bosque de arriba abajo y disfrutar de sus bellos colores, sus frescas esencias y de estudiar el comportamiento de la especies que lo habitan.

Por suerte tengo justo en frente de mi huerto un pequeño paraíso que cuido como si fuera mío y disfruto cada mañana dando un paseo tempranero mientras se asoman los primeros rayos de sol.

A veces la niebla a penas me deja ver más allá de unos metros, creando un ambiente mágico y transportandome a otro tiempo, a otra vida.

Tal vez, en algún rincón de nuestro ADN aparece tallado ese lugar, esa forma de vida natural.


Estos últimos años han sido muy secos y los arboles lo han pasado muy mal. Muchos han enfermado y a duras penas aguantan en pie. Es increíble como algunos se sostienen con una mínima parte del grosor del tronco.



Otros se partieron por la mitad y aparecen ante mí como "totems sagrados", jajajaja...!!




La crisis económica y el abandono de la actividad en el campo está haciendo que nadie se preocupe de limpiar el monte, ni de retirar los cientos de arboles caídos, lo que multiplica el riesgo de incendios y potencia la aparición de plagas.

Además, los arboles que caen sin control destrozan todo lo que pillan, aplastando y destrozando a sus pobres vecinos. Por no hablar del peligro de que se le caiga a alguien encima.

Es verdad que los troncos caídos son una bendición  y un refugio para cientos de seres vivos, además de servir de laboratorio a los naturalistas, pero cuando su número es tan elevado pasan a ser un verdadero problema. Lo más sangrante es que ha sido el hombre el que ha introducido ciertas especies no autóctonas para su explotación y ahora las ha abandonado a su suerte.


Por eso y cansado de ver la desidia de las autoridades y el deterioro del bosque , me puse manos a la obra.

Lo primero que hice fue acotar una zona y creo que me he pasado de grande porque tengo trabajo para unos cuantos años.

La limpieza es fundamental, ya que la gente tiene muy poca sensibilidad a la hora de visitar el bosque.

Sólo en un rato pude llenar tres bolsas de basura.

Es increíble la falta de respeto que tienen algunos con la naturaleza.

Lo más curioso e indignante es que la gente busca zonas limpias y bonitas para ir a pasear o a pasar el día, pero cuando se van lo dejan todo lleno de mierda.

¿Por que no se van directamente a merendar a un vertedero?

¿Tan difícil es volver a meter los embases y los restos de comida en la misma bolsa donde los han traído y echarlos después en el primer cubo de basura que encuentren?

No puedo con eso!!


En fin, después de acordarme de la familia de tanto cochino, me dediqué a catalogar algunas especies autóctonas de la zona, para estudiar su crecimiento y así poder ayudar en su desarrollo, con podas controladas.

Como por ejemplo, esta preciosa encina. Se puede ver a su lado un pequeño pino.

Sin mi ayuda la encina no tiene nada que hacer frente al pino, puesto que este crece infinitamente más deprisa y acabaría ahogándola.

Ahora tendrá una oportunidad.






Otra especie protegida es el enebro común.

Particularmente siempre me ha encantado este árbol y ahora mucho más con la maravillosa moda de las ginebras.
Un día recolecté unos cuantos frutos de otro enebro que siempre está llenito y me preparé un gin tonic delicioso!!


El problema del enebro es el mismo que el de la encina, su lento crecimiento frente al pino.

Con una pequeña poda bajera, tendrá muchas posibilidades de llegar a ser un robusto enebro y también de salvarse de un pequeño incendio.



Pero si hay una cosa que me encanta hacer, es ponerme el disfraz de leñador y darle caña a la moto sierra y al hacha.

Primero selecciono el tronco y decido si conviene trocearlo y sacarlo del bosque.
Este precioso ejemplar era perfecto!!


Suelo dejar la parte más gruesa del tronco para que se descomponga lentamente y sirva de cobijo a insectos que a su vez harán las delicias de otros depredadores.

En la siguiente foto de otro pino caído, se puede ver como queda limpia y depejada toda la zona del fondo, que en la foto de arriba sería un polvorín en caso de incendio.
 

Al cabo de unos años los troncos que he dejado se convertirán en verdaderos paraísos para cientos de criaturas y terminarán desapareciendo como tragados por la tierra.


Por eso no conviene tocarlos, solo observarlos con paciencia y descubrir lo que esconden en su interior.


Estas preciosas larvas de escarabajo las encontré en mi compostero y las lleve al bosque para buscarles un nuevo hogar.

En el viejo tronco se desarrollarán alimentándose de la madera muerta y ayudarán a transformarla  en abono. Tras varios meses se convertirán  en esos impresionantes ejemplares de escarabajo riniceronte, cada vez más difíciles de observar.

En su estado adulto no se alimentan y sólo buscan pareja para aparearse.


Por eso es tan importante abandonar esa mala costumbre de matar todo lo que nos es desconocido o nos parece asqueroso.

Asqueroso es destruir y matar!!

El uso indiscriminado de pesticidas acaba con todo lo que se encuentra a su paso.

Es mejor utilizar el sentido común y la lógica para darse cuenta de que tenemos que encontrar el equilibrio natural.



Hace poco tiempo en el mismo tronco me encontré con estos divertidos colonos. ¡Qué bien te sientes cuando te das cuenta de lo mucho que se puede hacer con gestos tan pequeños!






Podemos destruir la vida con un pisotón o podemos ayudar a las criaturas que nos rodéan en su lucha por sobrevivir.

Yo he decidido tender puentes y poner mi granito de arena para ayudar a la madre naturaleza.